Pionero y apasionado con récord Guiness

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 febrero-2013-1José Luis Ramírez Rodríguez, Propietario de cervecerías Oldenburg. La especialización ha sido la meta de José Luis Ramírez y gracias a ella ha conseguido que su establecimiento, la cervecería Oldenburg, figure en el libro Guiness de los records. Fue socio impulsor de la FES y concejal en Martín Muñoz de las Posadas.

Si es difícil destacar en Madrid en el mundo de las cervecerías, José Luis Ramírez lo logró hace tiempo con Oldenburg, la cual ostenta el récord Guinness arrebatado a un establecimiento italiano en 1995. Fundada hace un cuarto de siglo, esta emblemática cervecería reúne en poco más de 14 metros cuadrados más de 300 marcas de cerveza en botella y once en grifos de barril. La original Oldenburg se encuentra en la calle Alburquerque, 13. En su entorno no son pocas las referencias de negocios del mismo origen, incluido el Centro Segoviano de Madrid.

 

El crecimiento de ventas y actividades ligadas al mundo de la cerveza hizo que José Luis se lanzara, hace dos años, a ampliar su negocio. Por ello abrió otra sucursal en el número 12 de Hartzenbusch, 12, esquina con Cardenal Cisneros.

En ambos locales las cervezas constituyen las únicas bebidas alcohólicas que se despachan. Es cierto que se han incorporado refrescos “por respeto y atención a muchos clientes históricos que por cuestiones de edad o salud no toman cerveza”, justifica José Luis Ramírez.
Su eterna afición cerveza la empezó a probar como coleccionista de objetos relacionados con esta bebida. Además lo demuestra su formación profesional adquirida en Lovaina (Bélgica) a finales de los 80, donde consiguió el título de ‘maestro cervecero’.

Antes ya fue pionero en traer a la provincia de Segovia la cerveza de barril. Fue durante su etapa como empresario de la hostelería en Martín Muñoz de las Posadas, donde vivió varios años y donde nació su esposa y compañera de toda la vida, Isabel Martín Rodríguez.
Ambos se habían conocido en Suiza. José Luis se marchó al país helvético cuando tenía 17 años y trabajó como funcionario de Correos; Isabel, en la Organización Mundial de la Salud, de la ONU, que tiene su sede en Ginebra. Tras pasar 14 años en la nación de los cantones, el matrimonio decidió regresar a España. Lo hicieron en el mismo avión que utilizaron las autoridades de Berna para asistir a la coronación de don Juan Carlos como rey en noviembre de 1975. En estos tiempos de la Transición la joven pareja se hizo cargo del hotel de carretera ‘Los Rosales’. Era lugar de parada de los numerosos camioneros que transitan por la N-601 (Madrid-Valladolid). Gracias a Ramírez, este pueblo fue, en 1981, el primero de la provincia donde se colocó un grifo de cerveza. A raíz de ahí surgieron cervecerías en la capital del Acueducto. En esa etapa en que el hotel era también punto de parada oficial de los autobuses Alsa, su actividad fue frenética. “Era un trabajo continuo de día y de noche, y todos los días del año”, recuerda Ramírez, quien además ejerció de concejal del Ayuntamiento y fue socio fundador de la Federación Empresarial Segoviana (FES).

Un hermano de José Luis que trabajaba de taxista en Madrid le convenció para que se quedara con un local en Madrid para montar un negocio hostelero. No lo pensó dos veces, como tampoco dedicó tiempo a las críticas que le llovieron al principio por abrir una cervecería sin la madrileña Mahou, y en unos años donde todo el mundo comenzaba a presumir de saber de vinos.
En 1992, animado por un amigo médico, se presentó a los premios Guiness y en el año 1995 le concedieron ese reconocimiento mundial que aún mantiene. El título se suma al prestigio, colorido y variedad de etiquetas y copas que engalanan el local. En sus cartas se ofrecen cervezas de distinto origen (inglesas, checas, japonesas, americanas jamaicanas...), con sabor a frutas (cereza, coco, frambuesa...), elaboradas con champán, envejecidas en barricas de oporto o whisky,... o la diseñada por el propio Ramírez (Te Deum) para la empresa Fassbiere.
Las cervecerías dejan un pequeño espacio a tablas de patés, o quesos, entre otros productos. Hoy Oldenburg constituye el templo de la cerveza. La clave ha sido su “especialización”. Y gracias a internet, también vende este producto internacional a todo el mundo.

A fondo:
Un paraje de Segovia: Martín Muñoz de las Posadas
Un lugar de Madrid: Aranjuez
Un plato preferido: Callos a la madrileña preparados por mi esposa
Una bebida: Cerveza. En su defecto, el vino Blanco de Codonal
Una afición o deporte: Fútbol
Un equipo: Real Madrid
Una película: El Padrino
Un libro: Estudio sobre la cerveza
Un lugar al que viajar: Suiza

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